Por: Juan Rangel
Debido a la presión en energía, agua y costos en el norte y el Bajío, el mapa industrial de México empezó a moverse hacia el sur, abriendo espacio a nuevas regiones como Yucatán, informó la plataforma Spot2.mx.
De acuerdo con la firma, el mercado industrial del Sureste cambió de escala en cinco años, con rentas que pasaron de 3.60 a hasta 7.50 dólares por metro cuadrado (m2) mensual para naves clase A.
En cambio, el inventario, que en 2020 era menor a 800 mil metros cuadrados (m2) hoy alcanza cerca de 980 mil m2, con niveles de vacancia de apenas 3.0% a 4.0% y una absorción superior a 150 mil m2 en 2025.
“Es un mercado que dejó de ser marginal y empieza a mostrar señales de institucionalización. El sureste gana viabilidad operativa con mayor disponibilidad de recursos, seguridad y nueva infraestructura logística, como el Tren Maya y el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT)”, indicó la firma.

Ocupación acelerada definen dinámica industrial de Yucatán
Aunque su escala aún es menor, el crecimiento industrial de Yucatán es más acelerado y empieza a posicionarse como alternativa para empresas que buscan relocalizar operaciones o evitar cuellos de botella en el centro y norte.
Esta tarifa y crecimiento sostenido refleja no solo la escasez de metros cuadrados listos para ocupar, sino también la sofisticación técnica y operativa de los nuevos inventarios que se están entregando en el estado.
“La demanda activa también marca el tono: logística, e-commerce y manufactura ligera”, señaló Vianey Macías, Head de Market Research en Spot2.mx.
Específicamente en Mérida, ese movimiento ya se traduce en nuevos parques industriales, proyectos Build-to-Suit y ocupación acelerada de inventario especulativo.
“Hay empresas como Amazon y Mercado Libre que han impulsado operaciones de última milla y centros de distribución regional, aprovechando la seguridad del estado y su ubicación como puerta de entrada al sureste”.
Asimismo, la modernización del puerto de Progreso y el despliegue del CIIT han posicionado a la región como una salida más directa hacia la costa este de Estados Unidos y alternativa logística frente a las disrupciones del Canal de Panamá.
“Esto ha permitido reducciones significativas en los tiempos de traslado de contenedores, al evitar los cuellos de botella de aduanas tradicionales como Laredo y abriendo una conexión marítima directa hacia mercados de exportación”.







