La transición energética en México entrará en una nueva fase a partir de 2026, cuando el sector industrial experimente un cambio estructural en el suministro eléctrico, al pasar de esquemas centralizados a sistemas con autonomía, control y resiliencia.
De acuerdo con Enlight, este giro responde tanto a la evolución regulatoria como a la adopción gradual de tecnologías energéticas que permiten a las empresas producir y gestionar su propia energía.
Uno de los principales catalizadores de este cambio son las modificaciones a la Ley del Sector Eléctrico (LSE) aprobadas en 2025, orientadas a reducir barreras administrativas y otorgar mayor certidumbre a los proyectos de generación en sitio.
Según la Comisión Nacional de Energía (CNE), la emisión de lineamientos de autoconsumo para sistemas de entre 0.7 y 20 megawatts (MW) se tradujo en un incremento del 15% en la capacidad solar instalada en comparación con 2024, reflejando el interés creciente de la industria por esquemas energéticos propios.

Tendencias energéticas que definirán el rumbo de México
Enlight detalló que 2026 se perfila como un año de inflexión para las soluciones energéticas que combinan sostenibilidad y desempeño industrial. Sobre esto, agregó que existen cinco tendencias que definirán el rumbo del sector energético industrial en México durante el próximo año.
La primera de ellas es el autoconsumo, que se consolida como la principal tendencia energética para la industria. Este esquema permite a las empresas tener un mayor control sobre su suministro eléctrico, reducir su dependencia de la red pública y estabilizar sus costos energéticos.
Ligada a este proceso se encuentra la generación renovable en sitio, donde la energía solar fotovoltaica (SFV) se posiciona como el principal habilitador del autoconsumo industrial. “Su madurez tecnológica, escalabilidad y costos competitivos la han convertido en la opción preferente para proyectos de generación limpia”.
Otra tendencia clave es el almacenamiento energético, que emerge como un elemento crítico para garantizar la confiabilidad del suministro eléctrico ante el crecimiento de las energías renovables intermitentes.
A su vez, la combinación de generación solar, almacenamiento y sistemas avanzados de monitoreo está dando lugar a las microrredes de energía limpia. Se trata de una nueva arquitectura energética que permite gestionar de forma inteligente los flujos de electricidad.

Finalmente, los esquemas de financiamiento se perfilan como un habilitador central de esta transición.
“Modelos como los contratos de compraventa de energía (PPA) o el Storage as a Service (SaaS) permiten a las empresas acceder a infraestructura energética avanzada sin realizar inversiones iniciales significativas ni comprometer su flujo de capital”.
Enlight concluyó que para 2026, el sector industrial mexicano dejará de ser únicamente un consumidor pasivo de energía para convertirse en un actor activo en su producción y gestión, inaugurando una nueva etapa del desarrollo industrial del país.






