Por: Juan Rangel
El Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM) analizó la implementación de la fracturación hidráulica o fracking, en un contexto de coyuntura nacional donde la presidenta Claudia Sheinbaum ha comentado su postura sobre esta técnica.
Durante una conferencia, especialistas coincidieron que esta opción representa una necesidad estratégica para alcanzar la soberanía energética, siempre que se ejecute con un marco regulatorio robusto y gestión hídrica responsable.
“El fracking puede ser una actividad relativamente limpia si se cuenta con un conocimiento técnico profundo del subsuelo. Se deben aplicar metodologías probadas internacionalmente”, señaló Rubén Chávez Guillén, Coordinador del Subcomité de Aguas Subterráneas del CICM.
Además, analizó el impacto hídrico en estados del norte como Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, con un escenario hipotético de mil pozos donde:
°El consumo de agua representaría apenas entre el 1.0% y 2.0% del total destinado a todos los usos en la región
°El volumen es incluso inferior al consumo industrial promedio
°A diferencia de otras actividades, el uso de agua en el fracking es temporal, sin generar una demanda sostenida a largo plazo

Principal desafío del fracking es la gobernanza
Para el presidente del CICM, Jesús Campos López, el fracking no reside solo en la técnica, sino en la legalidad. En su turno, señaló que las inversiones en infraestructura de gas e infraestructura hídrica deben avanzar de forma simultánea.
“La condición fundamental para que cualquier proyecto de fracturación hídrica sea viable en México es la existencia de un marco regulatorio robusto, específico y verificable”, dijo.
Al respecto, Eric Morales Cacique, investigador de la UNAM, advirtió que el desafío principal es la gobernanza ya que, sin instituciones sólidas y confianza social, el acceso al agua se convierte en un factor que puede bloquear cualquier proyecto.

Obstáculos económicos y baja aceptación sociales
Andrés Moreno y Fernández, vicepresidente del CICM, comentó que existen dos obstáculos económicos y sociales para la implementación del fracking en México:
°Aceptación pública: A diferencia de otros países, en México la población local no suele participar de la renta del recurso, lo que genera resistencia.
°Costos: El gas importado de Estados Unidos es más barato, por lo que el tema se debe integrar en la agenda del T-MEC por su relevancia estratégica.
La conferencia concluyó con un mensaje por parte de Ascensión Medina Nieves, presidente de la Junta de Honor del CICM, quien recordó que México enfrenta reservas limitadas de petróleo y una alta dependencia del gas extranjero.
“El fracking es una vía indispensable para fortalecer la seguridad nacional, condicionada a la inversión, la formación de cuadros técnicos y una supervisión que garantice que la teoría se cumpla estrictamente en el campo”.















