Por: Juan Rangel
Frente al cambio climático, transición energética y la creciente presión sobre los recursos naturales, la infraestructura sostenible es uno de los principales factores para impulsar el desarrollo económico y social de México.
En este contexto, el Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM) destacó que la sostenibilidad de los proyectos no depende únicamente de las tecnologías utilizadas o de las medidas de mitigación ambiental implementadas durante su construcción, sino de una adecuada planeación desde las etapas más tempranas de diseño.
Al respecto, Luis Montañez Cartaxo, coordinador adjunto del Comité de Medio Ambiente y Sustentabilidad del CICM, la sostenibilidad comienza mucho antes de colocar la primera piedra.
“Las decisiones que se toman durante la planeación determinan el impacto que una obra tendrá sobre las personas, las comunidades, el medio ambiente y la competitividad del país”.
Agregó que la evaluación de impactos debe realizarse antes de que se definan inversiones, trazos, alcances y compromisos de ejecución.
“Esto permite identificar, prevenir y mitigar riesgos ambientales, sociales y económicos que podrían comprometer el proyecto”.

Infraestructura sostenible debe responder a necesidades actuales
En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente (5 de junio), el CICM subrayó que el concepto de sostenibilidad evolucionó y hoy integra no solo aspectos ambientales, sino criterios sociales, económicos y de gobernanza.
“Son indispensables para garantizar que la infraestructura responda a las necesidades actuales sin comprometer el bienestar de las futuras generaciones”.
Añadió que la infraestructura constituye la columna vertebral del desarrollo y mantiene una relación directa con prácticamente todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.
“Desde el acceso al agua potable y la energía, hasta la movilidad, la seguridad alimentaria y la reducción de la pobreza, el desarrollo sostenible depende de sistemas de infraestructura modernos, resilientes y eficientes”.
En este contexto, el organismo destacó que la transición energética es una oportunidad estratégica para México, enfatizando el desarrollo de redes eléctricas inteligentes, infraestructura para energías renovables y movilidad sostenible.
Asimismo, aseguró que México enfrenta desafíos importantes relacionados con la vulnerabilidad ante fenómenos climáticos extremos, la disponibilidad de recursos hídricos, la expansión urbana y la necesidad de modernizar infraestructura estratégica existente para mantener la competitividad nacional.
Finalmente, reiteró la importancia de fortalecer los procesos de planeación, promover políticas públicas basadas en evidencia y consolidar mecanismos de colaboración entre gobierno, academia, iniciativa privada, organizaciones profesionales y sociedad civil.














