Por: Rafael Berumen, Director de REMS (Real Estate Management Services) | Colliers México
La sustentabilidad se ha convertido en un factor estratégico para las empresas y los activos inmobiliarios juegan un papel clave para cumplir con los objetivos ambientales, sociales y de gobernanza.
La sustentabilidad ha dejado de ser un concepto asociado únicamente a la responsabilidad social corporativa para convertirse en un factor estratégico en la competitividad empresarial. Hoy, las organizaciones operan en un entorno donde los criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG, por sus siglas en inglés) influyen cada vez más en las decisiones de inversión, en la reputación de las empresas y en su capacidad para generar valor en el largo plazo.
“La sustentabilidad dejó de ser un concepto filantrópico para convertirse en uno de los factores estratégicos más relevantes para la competitividad de las empresas”, señala Rafael Berumen.

Aunque en México aún existen retos importantes en materia normativa y de adopción de estas prácticas, el entorno global está acelerando su incorporación en múltiples industrias. Inversionistas, clientes, socios y comunidades están demandando mayor responsabilidad y transparencia en la forma en que las empresas operan y generan valor.
“Hoy inversionistas, clientes y comunidades exigen mayor responsabilidad a las empresas; por eso los criterios ESG se han vuelto un componente central en la toma de decisiones”, explica el especialista.
Cuando la sustentabilidad genera valor
Uno de los cambios más relevantes en torno al ESG es la forma en que se percibe la sustentabilidad dentro de los negocios. Lejos de representar únicamente un costo adicional o un requisito reputacional, hoy se reconoce como una fuente de eficiencia, innovación y oportunidades.
Las empresas que integran la sustentabilidad en su modelo operativo descubren que pueden anticipar riesgos, optimizar el uso de recursos y fortalecer su relación con el entorno en el que operan.
“El impacto positivo en el ambiente no está peleado con la rentabilidad; al contrario, cuando se integra correctamente a la operación, fortalece el desempeño financiero en el largo plazo”, afirma Berumen.
La eficiencia en el uso de recursos como la energía y el agua es uno de los ejemplos más claros. En un contexto donde estos insumos se vuelven cada vez más costosos y escasos, su gestión eficiente no solo reduce el impacto ambiental, sino que también genera ahorros significativos en la operación de las empresas.
“La eficiencia en el uso de recursos como energía y agua no solo reduce el impacto ambiental de los negocios, también representa uno de los mayores potenciales de ahorro operativo”, agrega.

El papel del real estate en la estrategia ESG
En este nuevo contexto, el sector inmobiliario ocupa un lugar central dentro de las estrategias de sustentabilidad de las organizaciones. Los edificios no solo albergan las operaciones de las empresas; también influyen directamente en su huella ambiental, en la eficiencia energética y en el bienestar de las personas que los utilizan.
“En el sector inmobiliario, los edificios se han convertido en una pieza clave para que las empresas puedan cumplir con sus objetivos ESG”, destaca Berumen.
Aspectos como el consumo energético, el uso del agua, la gestión de residuos, la calidad del aire interior o el acceso a espacios saludables forman parte de los indicadores que cada vez más compañías deben medir y reportar dentro de sus estrategias de sustentabilidad.
Por ello, el diseño, operación y administración de los inmuebles se ha convertido en un factor determinante para cumplir con estos compromisos.

Certificaciones que impulsan la transformación
En este proceso, las certificaciones sustentables para edificios se han consolidado como herramientas fundamentales para medir y mejorar el desempeño ambiental y social de los activos inmobiliarios.
Más allá de representar un reconocimiento, estos programas permiten identificar áreas de mejora, optimizar la operación de los inmuebles y generar ahorros relevantes en costos de mantenimiento y servicios.
“Las certificaciones sustentables permiten identificar oportunidades de mejora en los activos, reducir costos operativos y demostrar de forma tangible el compromiso ambiental de las empresas”, explica Berumen.
Diversos estudios han mostrado que los edificios certificados pueden mejorar su posicionamiento en el mercado, incrementar su valor y atraer inquilinos que priorizan espacios alineados con criterios de sustentabilidad. Además, estos inmuebles suelen ofrecer ambientes interiores más saludables, lo que se traduce en mayor bienestar y productividad para quienes los utilizan.

El desafío de implementar la sustentabilidad
A pesar de sus beneficios, la implementación de estrategias ESG sigue representando un desafío para muchas organizaciones. La sustentabilidad impacta múltiples áreas del negocio y requiere cambios estructurales que van desde la cultura corporativa hasta la operación diaria.
Uno de los principales retos consiste en lograr que toda la organización participe activamente en estos esfuerzos y no limitar la sustentabilidad a una iniciativa aislada dentro de la empresa.
“La sustentabilidad no puede ser una iniciativa aislada dentro de la organización; debe integrarse a la estrategia, la cultura y las operaciones del negocio”, señala Berumen.
Esto implica establecer objetivos claros, desarrollar mecanismos de medición y promover una cultura organizacional que incorpore estos principios en la toma de decisiones cotidianas.
Una transformación que llegó para quedarse
En los últimos años, la manera en que se evalúa el desempeño de las empresas ha cambiado profundamente. Ya no se consideran únicamente los resultados financieros; también se analizan los impactos ambientales, sociales y de gobernanza que generan sus operaciones.
Este cambio ha sido impulsado por inversionistas, consumidores y comunidades que demandan mayor transparencia y responsabilidad corporativa.
“El ESG no es una moda pasajera. Es una transformación en la forma en que las empresas crean valor y se relacionan con su entorno”, concluye Berumen.
En este escenario, el sector inmobiliario tiene una oportunidad clave para impulsar prácticas más sostenibles. Los edificios que integren criterios ESG en su diseño, operación y gestión no solo contribuirán a reducir el impacto ambiental, sino que también estarán mejor posicionados para responder a las exigencias del mercado y generar valor en el largo plazo.
*Nota del editor: Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Inmobiliare.
Este es un texto de la edición 157 de la revista Inmobiliare Connect, dale CLIC AQUÍ para descargar.














