Por: Juan Rangel
En el siguiente panel se discutió cómo las certificaciones han pasado de ser un sello reputacional a convertirse en el lenguaje universal para acceder a capital, reducir riesgos y maximizar el valor de los activos en 2026. La certificación LEED es una herramienta estratégica para atraer inversión institucional, mejorar el desempeño de activos inmobiliarios y alinear los portafolios con criterios E.S.G.
Rebeca Ortiz, Directora de Desarrollo de Negocios del GBCI, abrió el panel destacando que el 66% de los profesionales de Real Estate a nivel global consideran la sostenibilidad central en su estrategia, impulsada principalmente por el acceso a financiamiento y la creación de valor.
“En 2026, la certificación LEED y otras métricas de desempeño se han consolidado como la evidencia que los bancos exigen para validar que un edificio es una inversión segura y resiliente”.

Aidee Olmos, Principal Sustainable Finance de USGBC y ex-banquera con 27 años de trayectoria, enfatizó la necesidad de hablar el idioma financiero.
“Hay que dejar de romantizar la sostenibilidad y ver cómo sí es rentable. Hoy los bancos no solo analizan estados financieros, sino el comportamiento presente y futuro de los edificios. La certificación ya no es un sello en una caja; son datos que dan confianza al inversionista y permiten el acceso a financiamiento con impacto social”, afirmó Olmos.

Desde la perspectiva bancaria, Armando de la Rosa, Sustainability & Climate Front Manager de BBVA , dijo que la sostenibilidad es, ante todo, mitigación de riesgos.

Por su parte, Laura Chávez, Gerente de Certificaciones y Agua de FUNO, compartió que la fibra tiene el compromiso de que el 100% de su nueva deuda esté etiquetada como sostenible.
“Si no cumplimos los objetivos ligados a las certificaciones, perdemos dinero. Trabajamos en conjunto. Incluso para atraer inquilinos en plazas como Monterrey, la certificación es hoy un requisito de firma”.

Finalmente, Vicente Granados, de PIIMA Consultores, subrayó que las certificaciones técnicas basadas en ciencia (como LEED) son la única forma de traducir el desempeño de un edificio a dólares y pesos.

“El mercado mexicano ya castiga a los activos ineficientes. Un edificio que nace sin certificación está casi destinado a quedarse rezagado. Las certificaciones proporcionan métricas reales que los inversionistas entienden y consideran en su flujo de caja para proteger su deber fiduciario”.
Este es un texto de la edición 158 de la revista Inmobiliare Connect, dale CLIC AQUÍ para descargar.














