Por: Juan Rangel
El presidente Donald Trump dio a conocer el diseño de su futura Biblioteca Presidencial, la cual será un rascacielos en el centro de Miami, Florida.
Se trata de un edificio desarrollado por la firma de arquitectura e ingeniería Bermello Ajamil & Partners, ubicado frente al mar, en un terreno de 67 millones de dólares.
A través de un video, publicado en sus redes sociales, el político estadounidense mostró el primer render del proyecto, siendo un inmueble de gran altura con el apellido Trump en letras doradas, así como un techo con los colores de la bandera.
Contará con una estatua dorada del mandatario, así como réplicas de espacios icónicos, principalmente de la Casa Blanca, incluidas la Oficina Oval y jardines similares al Rose Garden.
También aparecen exhibiciones de aeronaves como el Air Force One, junto con otras piezas vinculadas a la trayectoria de Trump.
Hasta el momento, ni la firma Bermello Ajamil ni la Casa Blanca han ofrecido detalles técnicos como altura, número de pisos o la agenda de construcción de la Biblioteca Presidencial.

Biblioteca Presidencial de Trump genera debate por falta de transparencia
Eric Trump, quien lidera la fundación del proyecto, señaló que este nuevo edificio será “el testimonio perdurable de un hombre que ha sido empresario, promotor inmobiliario y presidente”.
Sin embargo, la obra ha generado diferentes críticas, tanto del sector público como de empresarios, medios de comunicación y ciudadanos.
Según estimaciones de El País, la futura Biblioteca Presidencial será administrada por una fundación privada, en lugar de la Administración Nacional de Archivos y Registros, encargada de inmuebles ejecutivos de este tipo.
Además, remarcó que parte de los recursos para su construcción provendrían de los acuerdos derivados de demandas hechas por Trump contra empresas como Meta, X, ABC News y Paramount/CBS.
En cuanto a la ubicación, grupos sociales consideraron que se trata de un sitio histórico donde fueron procesados migrantes cubanos en la década de 1960, lo que añade un componente simbólico a la localización elegida.
Cabe destacar que el terreno pertenecía al Miami-Dade College y su transferencia a la fundación fue bloqueada temporalmente por un juez tras una demanda que alegaba “violaciones a las leyes de transparencia”.















