El desarrollo inmobiliario en el poniente de la Ciudad de México (CDMX) atraviesa una etapa de redefinición, en la cual se debe analizar cómo se seguirá construyendo, declaró la firma mexicana Desarrolladora del Parque (DDP).
De acuerdo con la compañía, esta zona dejó de ser un territorio de expansión para convertirse en mercado consolidado, donde cada nuevo proyecto ejerce presión directa sobre vialidades, servicios y la dinámica de convivencia urbana.
Añadió que la densificación sin planeación integral puede trasladar la escasez territorial a otros frentes, como la saturación de servicios e incremento de conflictos vecinales.
“En ubicaciones como Santa Fe, Bosques de las Lomas y Cuajimalpa, los desarrolladores han replanteado el papel del proyecto inmobiliario no sólo como generador de metros cuadrados, sino como un actor activo dentro del tejido urbano”.
Agregó la importancia de impulsar esquemas de densificación controlada, integración urbana y consolidación de comunidades con identidad definida como parte central de su modelo operativo.

Vivienda vertical, respuesta para el desarrollo inmobiliario
Frente a estos problemas de desarrollo inmobiliario, la vivienda vertical funciona como una respuesta estructural a las nuevas dinámicas demográficas y la limitada disponibilidad de suelo.
Gabriela Serrano, Project Manager de Agwa Bosques y UP Santa Fe, indicó que la vivienda vertical no puede pensarse sólo desde la lógica del volumen construido.
Sin embargo, indicó que deben concebirse no sólo para su comercialización, sino para una operación sostenida como comunidad funcional, capaz de autorregular su convivencia y minimizar fricciones con el entorno.
“Cuando no se anticipa cómo se va a vivir un desarrollo, es decir, quiénes lo habitan, cómo se mueven y cómo conviven, los costos urbanos aparecen después”.
Respecto al crecimiento del inventario vertical, consideró que la capital entró en una fase de madurez, particularmente en el poniente, donde la demanda se mantiene activa pero el margen físico para expandirse es cada vez más limitado.
Datos de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (SEDUVI) y del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) indican que en alcaldías como Álvaro Obregón y Miguel Hidalgo más del 90% del suelo cuenta ya con uso urbano.
Sin embargo, en la alcaldía Cuajimalpa (Santa Fe), una proporción relevante del territorio permanece como Suelo de Conservación.
En este escenario, el desafío para los desarrolladores no radica únicamente en incrementar la densidad, sino en diseñar proyectos que se integren al entorno existente, respeten la escala urbana y prioricen el uso cotidiano del espacio.
“La incorporación de esquemas de gestión comunitaria desde la etapa de planeación comienza a perfilarse como un factor clave para garantizar permanencia, estabilidad operativa y sostenibilidad del activo en el tiempo”, puntualizó Serrano.







