Para profundizar en la relevancia de un masterplan dentro del sector de branded residences y proyectos turísticos, el panel contó con la visión de destacados líderes: Jorge Carrera, CEO de Querencia; Manuel Rajunov, socio de Snell & Wilmer; Alberto Morett, director de Servife; y José Luis Mogollón, Chief Development Officer de Pueblo Bonito; y Fernanda Sánchez Attolini, director regional de JLL como moderadora.
Los ponentes coincidieron en que el sector turístico está dividido en tres segmentos: quien compra un condominio sin exclusividad; el comprador sofisticado que está enfocado en los branded residences; y el que busca exclusividad y privacidad.
Los panelistas subrayaron que definir el rumbo estratégico del proyecto es fundamental. Un máster plan sólido garantiza la congruencia entre el concepto original y los resultados finales, independientemente de si se decide colaborar con una marca o mantener la independencia del desarrollo.
“La marca no dará lo que tu masterplan no puede; lo que hace es elevar lo que se ofrece, pero no lo sustituye. No puede existir incongruencia entre lo que planeas como marca y lo que la marca representa. Las marcas no son para todos; muchas veces no las necesitas”, indicó José Luis Mogollón.
Por su parte, Jorge Carrera destacó que era importante definir la identidad y que esa misma prevalezca durante el camino, aun cuando el proyecto se está ajustando a algunos cambios, pero sin perder la esencia.
“Uno de los grandes errores cuando hay tiempos complicados es cambiar el modelo. Por ejemplo, traer hotel cuando originalmente se pensaba en un proyecto residencial privado, etc.”
Con respecto al tema legal, Alberto Morett explicó que es importante que los desarrolladores tengan una guía sobre cuál es su modelo de negocio, entender la inversión: ¿quién lo compró?, ¿cómo lo compró?, ¿qué tipo de predio fue?, ¿cómo está funcionando? Para después saber cómo va a operar.
“Muchas veces pasa que el dueño del hotel es diferente al de las residencias; lo que hay que hacer es una estructura legal bien diseñada para que se pueda dar servicio a las residencias y cuidar su estándar de marca. Hay que hacer vehículos de gobernanza mediante regímenes o estructuras de asociación porque, si están en predios separados, la marca es la marca”.
Asimismo, se resaltó la importancia de delimitar dónde acaba la obligación del desarrollador y dónde inicia la obligación de la marca, ya que es en este punto donde muchas veces se crea una confusión.
Este es un texto de la edición 157 de la revista Inmobiliare Connect, dale CLIC AQUÍ para descargar.


















