Durante su presentación, Dan Flower, de HKS, exploró la evolución de los recintos deportivos y de entretenimiento, explicando cómo estos espacios han dejado de ser infraestructuras aisladas para convertirse en motores de regeneración urbana, actividad económica y construcción de comunidad.
A través de proyectos emblemáticos desarrollados por HKS en Estados Unidos y otros mercados internacionales, Flower mostró cómo la industria del entretenimiento está redefiniendo la forma en que las ciudades planifican sus distritos urbanos y generan valor inmobiliario de largo plazo.
Flower comenzó señalando que durante gran parte de la historia los estadios mantuvieron prácticamente la misma lógica operativa: miles de espectadores reunidos alrededor de un evento deportivo durante unas cuantas horas. Sin embargo, en las últimas dos décadas se ha producido una transformación acelerada impulsada por el crecimiento de la denominada “economía de la experiencia”.

Actualmente, explicó, el valor ya no se genera únicamente dentro del recinto ni durante el partido o espectáculo. El verdadero potencial económico surge de todo lo que ocurre antes, durante y después del evento.
Esta evolución responde a una realidad evidente: un estadio profesional puede albergar apenas unos cuantos encuentros al año. En el caso de la NFL, por ejemplo, un equipo suele disputar únicamente ocho partidos como local durante la temporada regular.
Desde una perspectiva financiera y urbana, resulta insostenible que una infraestructura de miles de millones de dólares permanezca inactiva la mayor parte del año. Por ello, el reto para arquitectos, desarrolladores y operadores consiste en diseñar espacios capaces de adaptarse a múltiples usos y generar actividad permanente.
Uno de los conceptos centrales de la presentación fue la necesidad de invertir en experiencias antes que en infraestructura física.
Según Flower, el éxito de un recinto ya no depende exclusivamente de la calidad arquitectónica del edificio, sino de su capacidad para generar conexiones emocionales con la comunidad.
Para lograrlo, HKS parte de una metodología que busca comprender la identidad, cultura, hábitos y aspiraciones de cada ciudad antes de iniciar cualquier diseño. El objetivo es evitar soluciones genéricas y crear proyectos profundamente vinculados con el ADN local.

A lo largo de la presentación, mostró cómo los grandes estadios han evolucionado hacia modelos mucho más complejos que integran hoteles, comercio, oficinas, museos, restaurantes, espacios públicos y centros de convenciones.
Uno de los casos más representativos es el distrito desarrollado alrededor del AT&T Stadium en Arlington, Texas. Lo que inicialmente era un estadio rodeado de grandes extensiones de estacionamiento se ha transformado con el tiempo en un ecosistema urbano que incorpora:
- Hoteles.
- Centro de convenciones.
- Museo Medal of Honor.
- Espacios para esports.
- Recintos deportivos complementarios.
- Áreas comerciales y gastronómicas.
- Texas Live!, como punto de integración del distrito.
Flower explicó que este tipo de transformaciones suelen desarrollarse durante décadas y requieren una visión de largo plazo.
Sin embargo, cuando la estrategia es consistente, los recintos deportivos pueden convertirse en auténticos polos de atracción económica capaces de generar millones de visitantes al año y detonar nuevas inversiones inmobiliarias.
Otro de los proyectos destacados fue el complejo de Hollywood Park y el SoFi Stadium en Los Ángeles. El arquitecto relató cómo una de las primeras decisiones estratégicas fue cuestionar una premisa aparentemente lógica: construir un estadio completamente cerrado. Mientras que esa solución era adecuada para un proyecto como el US Bank Stadium en Minnesota debido a las condiciones climáticas extremas, en California resultaba innecesaria.
En lugar de replicar un modelo existente, HKS diseñó una solución adaptada al clima local, reduciendo significativamente los costos energéticos de operación.
Entre las principales estrategias implementadas destacan:
- Diseño abierto que aprovecha las condiciones climáticas naturales.
- Integración de un gran parque público.
- Recuperación paisajística del entorno.
- Reintroducción de vegetación y ecosistemas locales.
- Construcción parcialmente enterrada para mejorar el desempeño energético.
Flower señaló que el estadio se encuentra aproximadamente 30 metros por debajo del nivel del terreno, lo que permite reducir entre 15 y 20% su consumo energético.
Más allá del edificio, el proyecto forma parte de una visión urbana mucho más amplia que busca sustituir extensas superficies de estacionamiento por espacios públicos, áreas verdes y nuevos desarrollos de uso mixto.

La tecnología también ocupa un papel cada vez más relevante dentro del diseño urbano. Flower explicó que HKS utiliza información pública proveniente de dispositivos móviles y análisis de comportamiento para comprender mejor los hábitos de los usuarios. Estos estudios permiten identificar:
- Procedencia de los visitantes.
- Tiempos de permanencia.
- Patrones de consumo.
- Preferencias de entretenimiento.
- Hábitos gastronómicos.
- Formas de movilidad.
Con esta información es posible programar espacios comerciales, gastronómicos y recreativos mucho más alineados con las expectativas reales de cada comunidad. En lugar de diseñar únicamente con base en intuiciones, las decisiones pueden respaldarse mediante evidencia y análisis de comportamiento.
La conferencia concluyó con diversos ejemplos que muestran el impacto económico que pueden generar este tipo de desarrollos. Flower destacó el caso del US Bank Stadium en Minneapolis, cuya integración al tejido urbano ayudó a impulsar más de 2,000 millones de dólares en inversión adicional en su entorno.
Asimismo, señaló que el distrito de entretenimiento de Arlington recibe actualmente más de 15 millones de visitantes al año, generando una importante derrama económica para hoteles, restaurantes, comercio y servicios.
Este es un texto de la edición 158 de la revista Inmobiliare Connect, dale CLIC AQUÍ para descargar.













