Las dos principales amenazas para el legado arquitectónico de México son los sismos y el hundimiento acelerado del suelo, especialmente en la Ciudad de México, según expertos en conservación y estructuras.
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha revelado que la CDMX registra hundimientos de entre 30 y 40 centímetros anuales, lo que compromete la estabilidad de templos, conventos, casonas y edificios catalogados como monumentos históricos por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
En México hay más de 110 mil monumentos históricos bajo resguardo del INAH y 35 sitios inscritos en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO; sin embargo, muchos de ellos se asientan sobre terreno lacustre y carecen de herramientas técnicas para vigilar su estabilidad.
Para atender esta problemática del legado arquitectónico de México y otros países, la tecnología se ha convertido en aliado; el monitoreo de salud estructural (SHM, por sus siglas en inglés), permite detectar en tiempo real movimientos, inclinaciones y deformaciones en las edificaciones. Ofrece información precisa para prevenir daños mayores y orientar decisiones de mantenimiento antes de que los problemas sean visibles.

monumentos históricos. Foto: Cortesía
“Gracias a los sensores conectados y las plataformas digitales, hoy es posible vigilar de forma continua la estabilidad de una estructura, generar bases de datos históricas y emitir alertas tempranas ante cualquier desviación. Estas herramientas ofrecen a los especialistas información objetiva para actuar antes de que el deterioro sea irreversible”, señaló Felipe Martínez, CEO de Huella Estructural.
Tecnología, aliado para preservar el legado arquitectónico
En países como Italia, España y Japón el uso del sistema de monitoreo de salud estructural es una parte esencial de las políticas de conservación. Catedrales, puentes y sitios arqueológicos están equipados con sensores que permiten registrar la respuesta estructural ante vibraciones, hundimientos o eventos sísmicos.
En Chile, el Consejo de Monumentos Nacionales está exigiendo a constructoras aledañas o reconversiones a realizar monitoreo estructural. México también comienza a sumarse a esta tendencia global con proyectos en edificios históricos del Centro de la CDMX, así como en inmuebles coloniales en Puebla y Oaxaca.
Felipe Martínez ha indicado que es importante avanzar hacia una cultura de conservación preventiva: “Así como la medicina preventiva salva vida, el monitoreo estructural puede salvar siglos de historia. No se trata solo de reparar después del daño, sino de anticiparlo gracias a la tecnología. Hoy, los sensores nos permiten escuchar cómo respira un edificio”.











