Este 11 de noviembre se conmemora en México el Día del Edificio, fecha que busca reconocer la importancia de las grandes obras arquitectónicas en el desarrollo urbano, social y económico del país.
Dicha fecha nace en un contexto donde el crecimiento poblacional, la movilidad y la sostenibilidad redefinen la forma de habitar las ciudades.
Para Ingrid Acebo, directora de proyecto de University Tower, esta conmemoración invita a reflexionar sobre el futuro de la arquitectura mexicana, abriendo camino hacia una agenda nacional de verticalidad, eficiencia energética y calidad de vida.
“México, con su rica herencia arquitectónica, tiene ante sí el desafío y la oportunidad de construir ciudades más humanas, inteligentes y conectadas, capaces de responder a los retos de movilidad, espacio y medio ambiente del siglo XXI”.

Vivienda vertical como estrategia para la calidad de vida
En el caso particular de CDMX, Acebo remarcó que la vivienda vertical se ha posicionado como una de las estrategias más efectivas para garantizar un uso eficiente del suelo y mejorar la calidad de vida.
Sin embargo, la especialista afirmó que construir en la capital mexicana implica retos, al ser una de las zonas sísmicas más complejas del mundo, por lo que es necesario aplicar ingeniería de vanguardia y criterios de sostenibilidad.
Como ejemplo destacó que el edificio al que representa, incluye técnicas alineadas con las normas internacionales estrictas, como:
°Cimentación profunda, con pilotes anclados hasta el fondo lacustre
°Sistema estructural, inspirado en la flexibilidad del bambú
°Diseño postensado para minimizar desplazamientos en caso de sismo
“Más allá de la ingeniería, los edificios del siglo XXI están llamados a desempeñar un rol social. Hoy, el diseño urbano busca generar ecosistemas habitables donde se integren el teletrabajo, la convivencia, la naturaleza y los servicios cotidianos”.

Paseo de la Reforma: símbolo de evolución frente al Día del Edificio
En la Ciudad de México, esta tendencia ya se refleja en corredores emblemáticos como Paseo de la Reforma.
“Aquí, la construcción vertical convive con edificios históricos y modernos, creando un diálogo arquitectónico entre tradición e innovación”, señaló Acebo.
Agregó que los nuevos desarrollos no solo buscan cambiar el skyline, sino la forma de vivir, principalmente con la inclusión de espacios mixtos que integran vivienda, trabajo y recreación, factores para redefinir la experiencia urbana.
“El corredor Reforma se consolidó a lo largo de las décadas como eje financiero y de infraestructura emblemática. Hoy, sin embargo, entra en una nueva etapa: la recuperación de su vocación habitacional”.
Finalmente, la experta afirmó que los edificios no son solo estructuras, sino ecosistemas urbanos donde convergen tecnología, movilidad, cultura, patrimonio y calidad de vida.











